Visita Pompeya sin levantar el culo de la silla
Italia 9 de Diciembre del 2009
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Sigo sin acostumbrarme a la tecnología….
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Sigo sin acostumbrarme a la tecnología….
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Hola familia!!
Como estais? Por aqui todo bien, sanos y salvos, disfrutando de estas tierras y sus gentes. .. Llevamos solo una semana, pero parece que hace siglos que salimos de casa. Cada dia es una aventura… Imaginaros a los 3 guiris caminando x calles llenas de tuc-tucs, rickshaws, coches, motos con 4 prsonas montadas,carretillas, bicis, vacas, mierdas de vaca, cerdos, cabras, y alg’un que otro especimen de cuyo nombre no quiero ni acordarme (ya es sabido x todos cu’al es el animal que me da mas asco del mundo mundial)… Y gente variopinta, con turbantes, saris, gente pija, pobres, mutilados… Miles de ninos, a cual mas guapo… Tiendas y mas tiendas, chiringuitos de comida (alguna de lo mas rarita), picante, tiendas de especias, te o chai (es la primera vez que estoy bebiendo te y encima me gustan, y todo x comprarle a Jaime el mas rico…). Y aqui en esta zona, en el corazon del Rajastan, palacios, fuertes, havelis (casas antiguas), algun lago…
En fin, un lugar de contrastes y colores, que cautiva a cualquiera con un minimo de sensibilidad. De dia todo es vida. La noche para dormir. El amanecer muy duro, solo se ven a los mas pobres en la calle, con un caminar lento, otros tirados en el suelo durmiendo o encima de carretillas…, como si se tratara de ciudades fantasma..En fin, que
hay que tragar saliva para no rayarse con esta sociedad injusta donde las haya.
Lo proximo, Pushkar, Jaipur, Agra, Benares y algo de Bombay. Vamos a un ritmo agotador, pues hay que aprovechar al m’aximo el tiempo…. Ayer nos dimos un homenaje y nos hicimos un masaje (unico momento de relax). Y mucho calor…
Un beso muy grande para todos. Nos vemos prontito. Cuidaros mucho.
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Lo prometo, algún día pondré negro sobre blanco e incluso colores sobre blanco.
Hoy leo y miro el link que os adjunto y solo faltan ver caras conocidas en las fotos para pensar que es el mismo viaje
que realizamos hace ya un tiempo……:
http://elviajero.elpais.com/articulo/viajero/Rally/dunas/Namibia/elppor/20090917elpepuvia_1/Tes
Tras 9 horas de merecido sueño, volvemos a los huevos revueltos con
beacon. Tras el desayuno, nos dirigimos a la Habana vieja a hacer
compritas, no sin antes saciar la sed de zapatos que tiene Luz cada
vez que visitamos una ciudad ajena. Cogemos un coco-taxi hasta la
catedral(o este nos ha sableado un poco o el del otro día se quedó
corto) y volvemos a la tienda del palacio de la artesanía. Después
llegamos callejeando hasta la fábrica de puros Partagás, pero sólo
abren de 9 a 11 y de 12 a 13,30. Es casi la una, no vale la pena.
Seguimos andando (descubrimos que hay un barrio chino, pero ni rastro
de ellos. Igual se han tostao al sol y se camuflan entre los
lugareños…)
Tras una buena caminata, volvemos andando al hotel, como dos
campeones. Eso si, llegamos achicharraos. Pedimos que nos dejen las
maletas, que estaban en consigna porque ya habíamos dejado la
habitación, y cogemos el bañador para ir a la piscina y comer allí.
Que bañito más bueno!!! A la tarde damos una vuelta para hacer tiempo
hasta que nos vengan a recoger. Tomamos último mojito mientras
escuchamos un grupo en directo en un bar de la famosa “rampa”. Les
compramos un cd.
Volvemos al hotel. Última hora en los jardines. Esperamos al autocar
para ir al aeropuerto. Sólo pensar en el chorro de horas de vuelo que
nos espera, me da dolor de cabeza.
Tras unos 30 minutos de trayecto, llegamos al aeropuerto José Martí.
Facturamos rápido (cosa extraña dado el ánimo cubano, no olvidemos),
pagamos la Tax de inmigración (25$ por barba), pasamos el control y a
la sala de espera de la terminal internacional. Es como uno solo de
los módulos de la T2 de Barcelona. Con retraso subimos al avión, pero
salimos con puntualidad hacia Madrid. Se acabó lo que se daba.
Buenas noches desde la Habana, mi amol. Los próximos buenos días ya
serán desde España.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba, o sea sólo por unos
minutos más)
Nota del autor (o sea, yo):
Menos revolución, que la gente de la calle no tiene casi ni para comer
y tienen que estar todo el día trapicheando o timando al turista.
Eso si, los altos mandos si que tienen para ir de vacaciones a un
Cayo, que en el nuestro había uno con sus escoltas.
El despertador ha sonado como si lo tuviese dentro de la cabeza. Que
resacón!!!
Tras utilizar una grúa para levantarnos y hacer las maletas, nos
dirigimos a desayunar… Error!!!
Hemos tenido durante todo el vuelo y el posterior traslado en autocar
el zumo de naranja jugando a la montaña rusa por nuestro interior.
Creía que no podría aguantar, y por la cara de Luz, creo que ella
tampoco.
Llegamos a la habitación sobre las 14h, y nos quedamos fritos hasta
las 18h, sin comer porque no creo que fuese adecuado.
Salimos a dar una vuelta y cenamos un sandwich ligerito en el hotel.
Luego tomamos el aire en los jardines, mirando al malecón, y adormir
que necesitamos recuperarnos.
Buenas noches desde la Habana, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)
Buenos días. Otra soleada jornada nos espera. Desayuno de rigor y nos
encaminamos a la playa. Hoy Luz ha hecho una nueva amiga. Se llama
“Panchita” y es una iguana bastante grande. Casi se viene con nosotros
a la habitación detrás de las migas de pan que le iba dando su nueva
amiga humana. Es uno de los muchos animales que conviven en el
complejo, junto a gatos, pájaros y unos cangrejos enormes que se te
cruzan por el camino por las noches, y que te dan algún que otro susto.
Como decía antes, más playa. He decidido que hoy no iba a tomar
mojitos, y he adiestrado al chico del chiringuito en el noble arte de
hacer “granizadas”, que para quien no lo sepa es una clara hecha con
granizado de limón. Después de comer en el chiringuito de la simpática
Yamisey, y de dar de comer a unos pececillos muy listos que están todo
el día a tu lado “a ver si cae algo”, nos dirigimos a la habitación
para despedirnos de la conserje de nuestro bungalow (Ivón) y del
encargado de mantenimiento (Julito) antes de que se vayan a las 17h.
Julito nos ha dejado dos cocos gigantes en la terraza y nos ha traído
una botella de cava y la ha puesto en la cubitera. Que detalle. Son
encantadores. Como buen cubano, llega tarde a la cita que tenía con
nosotros, casi una hora… Tras una agradable charla con ellos y un
sinfín de abrazos, Ivón se marcha, pero Julito se queda hablando con
nosotros y nos dice cuanto aprecio nos ha cogido, y que desde ya
tenemos un amigo cubano y las puertas de su casa abiertas para otra
vez. Se le ve una gran persona.
Tras la despedida y el intento de no soltar ninguna lágrima, nos vamos
un rato a la piscina, con nuestros cocos gigantes que previamente
Julito nos había partido. Son interminables…
Después de la ducha, a cenar. Hoy toca buffet. La verdad es que
tampoco hay mucha variedad. (Por cierto, Barça 3- Bilbao 0. Una copa
más…)
Hemos quedado con los sevillano y nos vamos al lobby bar. Allí está
nuestro camarero preferido, Jorge Luis, que nos prepara unos mojitos y
daikiris, aunque él dice que eso es para mariquitas. Que los cubanos
beben ron o cerveza. Sobre las 23h, nos vamos con él a la discoteca,
que le vuelve a tocar trabajar allí. No hay nadie. Sólo nosotros 4 y
él. Peligro…
Decide comenzar a hacernos rondas de chupitos sorpresa. Una hora
después ya estaba volviendo a hacer de DJ, Luz y Amalia estaban
bailando con él salsa, y Pablo (el sevillano) simplemente intentaba
mantenerse recto. Creo que no he bebido tanto alcohol en mi vida (esto
posiblemente ya lo haya dicho antes), pero nos lo pasamos muy bien.
Sólo decir que hemos llegado a la habitación casi a las 5 de la mañana
(y eso que la disco cierra a las 2), pero hemos ganado otro amigo
cubano. Bueno, dos, porque se unió Chacón a la fiesta (uno de los
cocineros), y se empeño en que Luz tiene ascendencia cubana por su
forma de bailar. Habrá que mirar su árbol genealógico.
Intentaremos dormir, pero sólo tenemos 3 horas, ya que a las 9 nos
vienen a recoger para volar hacia la Habana, y antes hay que desayunar.
Por cierto, tras tanto chupito, Luz le escribió una carta de
agradecimiento a Jorge Luis en una servilleta (mira, como Rexach a
Messi), y casi le hace llorar.
Buenas noches (o buenos días ya) desde Cayo Ensenachos, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)
Hoy el día va a tener un resumen rápido y cortito, ya que una gran
somnolencia debido a lo agotador que es estar todo el día “tirao a la
bartola”.
Por la mañana, huevos revueltos, beacon, zumito y tostadas. De 11 a
14h, playita. Hoy está especialmente atrayente. Calmada y
transparente, lo que la asemeja a una enorme piscina. Yo la defino
como “tremenda”. Comemos pizza y bebemos granizados, mojitos y colas
sin parar.
De 14 18h, piscina: mojitos, daikiris y voley en el agua. Después de
tan arduo esfuerzo, una buena ducha y un ratito de descanso antes de
ir a cena. Toca italiano. Hoy nuestra alimentación se ha reducido a
“pasta”.
Después de un maravilloso tiramisú, nos vamos a la habitación. Un
ratito de lectura y a dormir (bueno, eso Luz, porque yo me quedé
dormido haciendo zapping…)
Mañana toca otro laborioso día de sol y baño (con sus correspondientes
cocktails).
Buenas noches desde Cayo Ensenachos, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)
Hoy han vuelto los huevos revueltos con beacon. Después del desayuno,
hemos ido a ver la otra playa del complejo. Como aquí están en
temporada baja (no debe haber más de 200 personas, cosa que me parece
genial porque se está muy tranquilo)hay una parte del Resort que está
deshabitada, por lo que esta playa está como si fuese completamente
virgen (Luz incluso cree haber visto estrellarse el avión de Lost…
Yo creo que lo que quería era encontrar a Jack). En esta playa los
peces son muy grandes, incluso vimos una barracuda enorme. Tras una
horita, nos fuimos a la otra playa a acabar la mañana y a ponernos
moraos de granizados y mojitos en el bar.
Hora de comer. Nos vamos a ver la otra piscina, la de la zona Spa.
Aquí también se puede comer. Sandwich de pollo para mi (2 que con 1 no
tengo ni para empezar) y uno de atún para Luz. Después de esto,
piscina y daikiris toda la tarde. Creo que nunca había bebido tanto
alcohol seguido. Bueno, no lo creo, lo confirmo.
Hemos conocido una pareja muy simpática de Sevilla, Pablo y Amalia, y
hemos quedado después de cenar. Hoy toca pescado y marisco. Sopita de
pescado y langosta para mí, sopita y “pez” a la plancha para Luz. No
está mal, la langosta un poco pequeña.
Después show cubano con bailes tradicionales. Nos vamos a la disco.
Hoy no triunfa en cuanto a gente, pero nos acabamos quedando 3 parejas
(unos guiris, los sevillanos y nosotros) y el camarero (Jorge Luis).
Ni dj ni ná.Un ordenador con la mesa de mezclas y un listado de
canciones en un reproductor. Esto no puede quedar así. Subo a la
cabina del dj, busco en el pc la carpeta de las canciones, y me
convierto en Pitu DJ. Cambios sincronizados, ahora un poco de salsa,
ahora un poco de música disco, y la sevillana cada vez está más pedo.
Sólo decía: “Madonna music!”, pero no entendía que era imposible
encontrar la canción en ese pc. Al final hubo un incidente, porque la
guiri decidió sacarse los zapatos y bailar descalza, y se cortó con un
cristal de algún vaso roto. Al médico y 7 puntos de sutura.
A todo esto, no había quien sacase a la sevillana de allí. Luz se
moría de risa, y yo intentaba convencer a los dos de que el camarero
tenía que cerrar. Costó lo suyo (unas cuantas rondas de chupitos más),
pero al final los pudimos llevar al bungalow. Hechos caldo, nos vamos
a dormir.
Buenas noches desde Cayo Ensenachos, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)
Hoy no ha habido huevos revueltos y beacon. La razón, que nos han
recogido a las 6,30 de la mañana para el traslado a Cayo Ensenachos.
El vuelo era, como ya he comentado, desde un aeropuerto “doméstico”, y
vale la pena resaltar el término doméstico, porque realmente lo era.
De echo, lo que yo creía un bar de carretera o una cafetería en el
camino, era la terminal desde la que salía el avión (bueno, avioneta
con hélices) de la compañía Aerogaviota. Sin desperdicio. Un
mostrador, un hombre carga las maletas en el carrito, lo arrastra
hasta el avión, y las carga en él, el panel de destino es como los
antiguos marcadores de los campos de fútbol, pero en vez de números
con nombres (aquellos en los que una persona se encargaba de cambiar
las maderas con el número correspondiente)… Pero el vuelo, que duró
50 minutos, fue genial. Incluso nos dieron un vaso de refresco.
Llegamos al aeropuerto de Cayo Las Brujas (que es un cayo un poco más
grande que al que íbamos) y un autocar nos traslada en 10 min. al
fabuloso y fantástico hotel Royal Hideaway, a través del “Pedraplen”,
que es una carretera que va desde la Isla grande hacia los cayos, por
encima del agua.
Qué habitaciones! Que playas! Que piscinas! Que libélulas! Lo que
sigue lo podéis imaginar: playa, mojito, piscina, mojito… Sólo un
pero. Nos obligan a ir a cenar con pantalón largo y zapato cerrado, y
de esto último yo no llevo (no se si se han dado cuenta de que estamos
en pleno mes de agosto), pero yo entro con mis zapatos de verano. Por
lo menos hoy lo he hecho. Mañana ya veremos…
Después de la cena: Salsa, salsa y más salsa en el lobby del hotel,
donde tocaba un grupo en directo. Después a la discoteca, con salsa,
salsa y más salsa. Todo esto condimentado con mojitos, piña colada y
daikiris(por cierto: Alexis, el camarero de la piscina, los hace muy,
muy ricos. Sobretodo el de fresa).
No podemos más. Me duelen las piernas. Nos vamos a dormir.
Buenas noches desde Cayo Ensenachos, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)
P.D.
Mención especial a nuestra conserje del bungalow, Ivón, que ha hecho
todo lo posible para solucionar el problema de los zapatos para cenar,
y para Julito, ayudante de Ivón y encargado de mantenimiento del
bungalow, que incluso se ofreció a dejarme unos zapatos suyos. Son muy
buena gente.
Tras los huevos con beacon de rigor, nos dirigimos a la zona sur del
barrio de vedado. Recorremos un sinfín de callejuelas con casas
unifamiliares que, a simple vista, parecen estar en perfecto estado,
pero que si consigues ver su interior a través de alguna puerta
abierta, observas que no es así. Está hecho polvo.
Caminamos un buen rato, hasta llegar de nuevo al Malecón, donde
decidimos coger un coco-taxi que nos lleve al estadio de beisbol a
mirar alguna camiseta, y luego nos acerque a la pza. de la Catedral
donde está el mercadillo de artesanía más grande de la Habana (todo
este recorrido por 11,75$). Allí hacemos algunas compritas más, y nos
vamos a comer a la Bodeguita del Medio. Pedimos “ropa vieja” (que es
carne de vaca en tiras) con papas y arroz moro. Lógicamente, dejamos
nuestra inscripción en la pared del local, como es la costumbre. Nos
vamos al hotel, que me apetece un chapuzón. Ya comienzo a ser un “Pitu
a l’ast”. Este calor es insoportable. Tras otra buena caminata bajo el
sol( y van unas cuantas ya)llegamos al hotel. Nos ponemos el bañador
y, ley de Murphy, a la que me meto en el agua, el cielo se oscurece.
Noto una gota en la cabeza. Dos, tres… Comienza a llover!!! En
cuestión de minutos, el mar pasa de azul a gris, y la llovizna se
convierte en una especie de tormenta tropical. Yo intento continuar en
el agua(total, ya estoy mojado), pero las gotas comienzan a taladrarme
la cabeza. Es la cola de un huracán que está pasando por el sur de
Estados Unidos. Nos ponemos bajo un toldo, pero tras esperar un rato y
ver que no escampa, salimos corriendo con la toalla en la cabeza hacia
la habitación. Merienda y ducha.
Tras un merecido descanso, bajamos a pasear por los jardines del
hotel, ya sin una sola nube en el cielo, y nos disponemos a cenar en
el cinebar del hotel. Después a dormir, que a las 6 de la mañana
vienen a recogernos para llevarnos a un aeropuerto doméstico (miedo me
da) para trasladarnos en avión al cayo.
Buenas noches desde la Habana, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)