21/08/09 – Pitu y Luz – La Habana / Cayo Ensenachos (… O lo más parecido al paraíso )

Hoy han vuelto los huevos revueltos con beacon. Después del desayuno, 
hemos ido a ver la otra playa del complejo. Como aquí están en 
temporada baja (no debe haber más de 200 personas, cosa que me parece 
genial porque se está muy tranquilo)hay una parte del Resort que está 
deshabitada, por lo que esta playa está como si fuese completamente 
virgen (Luz incluso cree haber visto estrellarse el avión de Lost… 
Yo creo que lo que quería era encontrar a Jack). En esta playa los 
peces son muy grandes, incluso vimos una barracuda enorme. Tras una 
horita, nos fuimos a la otra playa a acabar la mañana y a ponernos 
moraos de granizados y mojitos en el bar.
Hora de comer. Nos vamos a ver la otra piscina, la de la zona Spa. 
Aquí también se puede comer. Sandwich de pollo para mi (2 que con 1 no 
tengo ni para empezar) y uno de atún para Luz. Después de esto, 
piscina y daikiris toda la tarde. Creo que nunca había bebido tanto 
alcohol seguido. Bueno, no lo creo, lo confirmo.
Hemos conocido una pareja muy simpática de Sevilla, Pablo y Amalia, y 
hemos quedado después de cenar. Hoy toca pescado y marisco. Sopita de 
pescado y langosta para mí, sopita y “pez” a la plancha para Luz. No 
está mal, la langosta un poco pequeña.
Después show cubano con bailes tradicionales. Nos vamos a la disco. 
Hoy no triunfa en cuanto a gente, pero nos acabamos quedando 3 parejas 
(unos guiris, los sevillanos y nosotros) y el camarero (Jorge Luis). 
Ni dj ni ná.Un ordenador con la mesa de mezclas y un listado de 
canciones en un reproductor. Esto no puede quedar así. Subo a la 
cabina del dj, busco en el pc la carpeta de las canciones, y me 
convierto en Pitu DJ. Cambios sincronizados, ahora un poco de salsa, 
ahora un poco de música disco, y la sevillana cada vez está más pedo. 
Sólo decía: “Madonna music!”, pero no entendía que era imposible 
encontrar la canción en ese pc. Al final hubo un incidente, porque la 
guiri decidió sacarse los zapatos y bailar descalza, y se cortó con un 
cristal de algún vaso roto. Al médico y 7 puntos de sutura.
A todo esto, no había quien sacase a la sevillana de allí. Luz se 
moría de risa, y yo intentaba convencer a los dos de que el camarero 
tenía que cerrar. Costó lo suyo (unas cuantas rondas de chupitos más), 
pero al final los pudimos llevar al bungalow. Hechos caldo, nos vamos 
a dormir.
Buenas noches desde Cayo Ensenachos, mi amol.
Viva la Revolución! (mientras estemos en Cuba)